Los atardeceres me hacen pensar en la vida con una vehemencia especial, quizá a veces le odio cuando en sus días tristes con sus nubes grises me inunda en una interminable soledad, pero hoy se ha vestido de un tono púrpura como llamándome a disfrutarla,
le veo y le digo quiero quedarme, sus colores me abrazan y me envuelven en un amor cegador, como si fuésemos una oruga que renace en la metamorfosis del amar...
Los atardeceres de la vida besan mi alma...

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